El Servicio de Inspección de la Delegación de Trabajo y Seguridad Social de Guadalajara ha abierto una investigación para aclarar un supuesto caso de acoso laboral que se habría producido en la residencia de ancianos La Alameda, en Azuqueca de Henares (Guadalajara).
La denuncia la ha presentado el ex director de la residencia José Carlos Barrientos, quien culpa del acoso a F.M.O., otro ex director del centro y actual delegado de organización de Sergesa, grupo que gestiona la residencia, cuya titularidad corresponde la Junta de Castilla-La Mancha.
Según la denuncia, también participaron del acoso laboral una supervisora de servicios generales, una coordinadora de auxiliares, una cocinera y una trabajadora social.
Barrientos sostiene en la denuncia que el responsable del grupo "apoya de forma incondicional" al resto de trabajadoras citados, de modo que él "escala peldaños en el Grupo Sergesa" y ellas mantienen "su estatus y poder dentro de la residencia, haciendo literalmente lo que les venga en gana y quitándose de en medio a todo aquel que se interponga en su camino".
El que fuera director del centro apenas tres meses y medio (desde abril a julio de 2008), relata que la actitud de los denunciados ha provocado numerosas bajas médicas por depresión, así como incontables renuncias de trabajadoras a seguir prestando sus servicios en el centro. Por ejemplo, relata el caso de la cocinera, de quien dice que sin tener la titulación adecuada, ha hecho de la cocina un "territorio comanche, donde sólo ella es la que manda, hace y deshace a su antojo", llegando a la situación de "agresiones psicológicas" al resto de personal de cocina.
En el caso de la coordinadora de auxiliares de enfermería, el ex director asegura "arrincona literalmente contra la pared a las auxiliares de clínica para recriminarles, coaccionándolas y amenazándolas, siempre sin testigos oculares".
Barrientos asegura en su denuncia que ha habido agresiones físicas, difusión de rumores sobre falsas identidades sexuales, vejación continua a los subordinados, despidos de quienes protestaban por la situación de acoso, gritos en presencia de los internos y de sus familiares, horarios excesivos para provocar renuncias son algunas de las actitudes denunciadas por Barrientos."Esto acaba derivando en la mayoría de los casos en bajas voluntarias en la empresa, no quedando rastro del acoso recibido, puesto que en pocos casos existen bajas por incapacidad transitoria", añade.
Barrientos asegura que cuando quiso acabar con el poder de las supuestas acosadoras, quienes llegaron a "atacar su intimidad", fue desautorizado por sus superiores en el organigrama de la empresa, por lo que tuvo que pedir la baja voluntaria y fracasó en su intento de "solucionar el mobbing que se está produciendo en la residencia".
Hace unos meses, Sergesa perdió la demanda que interpuso por un supuesto ataque a su honor empresarial contra los familiares de los internos, quienes habían reclamado una mejor atención para los 120 ancianos, muchos de ellos completamente dependientes.
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