1 de septiembre de 2008

"Los escoltas no cogemos la baja por motivos psicológicos"

un trabajador retirado asegura que solicitarla significa no volver a trabajar . Al único control psicológico que se enfrentan es a la obtención de la licencia de armas en un centro homologado.

"Una persona que se pone a disparar por una discusión sin más no está equilibrada, bien porque jamás lo ha estado, bien porque no lo estaba en ese momento". R.R.D., escolta retirado hace un año, se refiere con estas palabras a sucesos como el ocurrido el viernes en la estación de Abando, cuando un escolta de un edil del PP la emprendió a tiros contra un vigilante de seguridad en plena hora punta.

R.R.D. atribuye las actuaciones desproporcionadas a dos razones. La primera es que "cualquier chalado puede obtener la licencia de armas tipo C (la que utilizan los escoltas) en un centro homologado (los mismos que entregan los certificados para el carné de conducir)". Esta es la única prueba psicológica a la que se enfrentan los más de 3.500 escoltas que trabajan en el Estado tras haber cursado una formación de 240 horas (un mes).

La otra razón esgrimida por R.R.D. es que, "aunque un escolta se encuentre en una situación mental poco recomendable como para llevar armas, como un estado de estrés, ansiedad o depresivo, no se le ocurre pedir la baja, porque en el gremio sabemos que si la pides ya no vuelves a trabajar de escolta, sino de vigilante, con la considerable reducción de sueldo que ello implica". ¿Por qué? "La Guardia Civil te pide un certificado del médico que te ha atendido en el que debe figurar expresamente que el paciente ya puede usar armas.

Ningún psiquiatra firmaría eso, sólo lo pueden hacer los centros homologados". Por esta razón, sostiene, los escoltas "no solicitan bajas por problemas mentales, a diferencia de otros cuerpos de seguridad, como la Ertzain-tza. Ellos son funcionarios y cuentan con una legislación mucho más clara al respecto".

R.R.D. sabe de lo que habla. "He tenido compañeros en activo que estaban tomando ansiolíticos y antidepresivos, cuando los prospectos de este tipo de medicamentos son muy claros a la hora de desaconsejar el manejo de un vehículo. Imagínese con un arma de fuego. Es contradictorio: por una baja en la rodilla no tienes problemas, pero por una baja psicológica te ponen mil pegas.

Cuando el verdadero problema es encontrarte mal y seguir trabajando con armas". Él lo ha vivido en carne propia. "Denuncié a la empresa porque había días que teníamos que trabajar hasta 20 horas ininterrumpidamente. Todo el mundo sabe que los escoltas se pueden llevar a casa hasta 3.000 euros al mes, pero ¿en qué condiciones? Trabajando 30 días seguidos, por ejemplo". Tras las reivindicaciones laborales. R.R.D. se sintió acosado laboralmente por la dirección de la empresa, por lo que solicitó una baja por estrés.

Cuando se reincorporó, no pudo conseguir el certificado que le solicitaba la Guardia Civil, algo que en el fondo no le apena. "En realidad no echo de menos esa profesión", aunque dice, con una pizca de rencor en la voz, que la decisión fue injusta, ya que "soy mucho más cabal de algunos de los que están trabajando. Hay muchos con un perfil muy bajo".

Gessamí Forner
www.deia.com

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